Particularidades que probablemente no conocías de nuestra Semana Santa

 

Entender la Semana Santa implica conocer muchos aspectos litúrgicos y su procedencia. Haciéndolo podemos no sólo entenderla mejor, sino también disfrutarla de una forma más consciente.

Desde el día en que comienza, Viernes de Dolores, hasta aquel en el que finaliza, Domingo de Resurrección, la celebración está cargada de significado de principio a fin y en todos sus detalles.

De la historia reciente proviene también la explicación de algunos aspectos. Destacan episodios históricos como la presencia francesa a principios del siglo XIX o, posteriormente, la contienda civil que supuso un antes y un después en la celebración de la Semana Santa en Huéscar, particularmente, y en todo el país.

La Semana Santa de Huéscar cuenta a su vez con muchas particularidades únicas que invitan a vivirlas por lo menos una vez en la vida.

Consecuencia de los diversos acontecimientos históricos que afectaron a la Semana Santa oscense, principalmente la contienda civil, parten algunas historias enternecedoras. En la destrucción conjunta de varias tallas, María Magdalena estaba ya ardiendo cuando una niña logró discretamente hacerse con una mano. Ésta ya no procesiona, pero se conserva en una vitrina en la ermita de la Aurora, sede de esta Hermandad. También se perdió el antiguo Cristo de la Expiración (talla del siglo XVII), pero se conservó gran parte del rostro y gracias a ello, a las imágenes que se conservaban y al recuerdo colectivo se hizo uno nuevo.

Otra de nuestras particularidades la encontramos en la Hermandad de San Juan, que utiliza una misma talla para representar a Santa María Magdalena el Jueves Santo y a la Verónica el Viernes Santo. Simplemente varían la ropa y los atributos.

Hay otra talla que procesiona dos veces, pero bajo hermandades diferentes: Nuestra Señora de los Dolores. El Viernes de Dolores sala con la Hermandad del mismo nombre, formada exclusivamente por mujeres. Y el Viernes Santo por la noche procesiona con la Hermandad del Santo Sepulcro en un solemne discurrir junto al Santísimo Cristo Yacente.

La esperada y reconocida “Torrecilla”, concebida para el “Corpus Christi”, sale el Domingo de Resurrección porque tiene un resucitado en la cúspide.

Y volviendo a curiosidades asociadas a la Semana Santa en general, no podemos dejar de mencionar la gastronomía. El ayuno obligaba a hacer una sola comida al día, y sin carne, durante los cuarenta días que dura la Cuaresma. Pero la repostería se convirtió en la reina de las mesas. Ello se debe a que los dulces, ricos en azúcar y calorías, ayudaban a sobrellevar en esos días las duras jornadas en el campo. Además, las proteínas del huevo y la lecha son perfectas sustitutas de la carne.

 

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